Chagall, Marc

  (Vitebsk, Rusia  1887 - Saint-Paul-de-Vence, Francia  1985)
  Alias: Marc Chagall

Con tan sólo nueve años, Chagall empezo su contacto con el arte  en el taller de un pintor de su ciudad natal. Al año siguiente se instaló en San Petersburgo, donde trabajó en el taller de Léon Bakst, que había trabajado como decorador de los Ballets Rusos. En 1910, gracias a la ayuda del mecenas Vinaver pudo realizar su primer viaje a París. Se instaló en uno de los talleres de La Ruche, donde entabló amistad con Delaunay, Max Jacob, André Salmon o Guillaume Apollinaire quien escribiría en numerosas ocasiones sobre él. Expuso por aquel entonces en el Salón de los Independientes, realizando su primera exposición individual en la galería berlinesa Der Sturm.

Al estallar la I Guerra Mundial  regresó a Vitebsk donde años después fue nombrado director de la Escuela y comisario de Bellas Artes, pero sus discrepancias estilísticas con Malevich hicieron que  abandonara la escuela. Se trasladó entonces a Moscú donde permaneció hasta 1923, cuando abandona definitivamente Rusia. Tras una estancia en  Berlín viaja a París, donde el marchante Vollard le encargó ilustrar varios libros. En 1926 realiza su primera exposición en Nueva York, ciudad donde se refugió a causa de sus orígenes judíos. Años después, el MoMA celebraría su primera gran retrospectiva.

Tras la guerra regresó a Francia, donde se estableció definitivamente en la Provenza. Desde entonces y hasta el final de su vida, llevó a cabo numerosas exposiciones y retrospectivas de carácter internacional así como relevantes encargos públicos. A lo largo de su prolífica trayectoria artística, Chagall abordó diversas técnicas, desde la pintura a los grabados, ilustraciones, murales, vidrieras, decorados, vestuarios teatrales, tapices o mosaicos con su particular y reconocible estilo.

Durante toda su vida, Chagall fue un artista original que no se adherió a ningún movimiento artístico, aunque no por ello rechazó determinadas influencias estilísticas. En sus obras Chagall parecía querer huir de la realidad para sumergirse en un mundo de fantasía. Algunos, como Breton, incluso le consideraron como un predecesor del surrealismo. (José I. Abeijón-Mirian Sainz de la Maza)

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