Cousas da vida

Os homes non queren ser burros. Castelao

  Registro: 736

  Dimensiones: 48 x 36.5 x 2 cm

  Técnica: tinta sobre papel

  Categoría: Xeración Nós

Comentario:

Texto completo:

Cousas da vida

«―Os homes non queren ser burros

―Queren ser leons, tigres, panteras, elefantes …»

Probablemente, el hecho de que en la segunda mitad del siglo XIX, la caricatura y el dibujo humorístico alcanzasen una gran importancia, propició que Castelao tomase partido por ambas facetas considerándolas como el arte del futuro. Por otro lado el ser autodidacta, le permite abrirse a nuevos medios artísticos y mantener una actitud más libre con la tradición. Aunque lo que más le interesaba, era el hecho de que ambas facetas poseían una evidente utilidad social, requisito fundamental que debía desempeñar el arte, a su modo de ver. Esto quizás fuese el empuje que le llevó al mundo de la caricatura, ya que Castelao utilizó su labor de caricaturista, como un medio de expresión. Por otro lado, hay que mencionar su opinión acerca de la supremacía del dibujo sobre la pintura. Según Castelao la caricatura era un arte superior, consciente, sencilla, selectiva, que suprime todo lo inexpresivo y a la que no le interesa la belleza sino el poder de expresión, es decir, que se aleja de la belleza comercial en busca de la belleza psicológica, dándole prioridad al fin en detrimento de la forma. La faceta reflexiva es la que la hace, según el artista, superior a la pintura. De ahí que siempre se considerara dibujante y no pintor.

El témino caricatura, lo utiliza para designar este tipo de dibujo humorístico que él realizaba y que paradógicamente, casi siempre escondía una realidad llena de seriedad, de amargura, de injusticia etc.. Su obra refleja la realidad de su pueblo y sus vivencias. Es por este motivo que la denuncia social, las críticas hacia la política del momento, el caciquismo, la emigración, la pobreza etc., serán una constante en su obra. Técnicamente y en lo que se refiere a la caricatura en sí, hay que destacar el importante papel que desempeña la parte escrita dentro de la misma. Aunque el dibujo funciona como presentación y la mayoría de las veces es muy explícito, el artista se vale del lenguaje escrito para dejar entrever su postura. Juega con el doble sentido de las palabras, y utiliza mensajes cortos y directos, con un lenguaje sencillo desprovisto de ornamentos, tomado incluso de conversaciones reales, escuchadas directamente de boca de sus protagonistas y que él recogía en el momento, ya que era muy dado a anotar en una pequeña libreta, todo aquello que le interesaba. La austeridad que caracteriza a su obra, confirma su idea de que el arte debe ser sintética, depurada de elementos accesorios y con un claro fin social, al que él añade una clara voluntad didáctica.

En Cousas da Vida, publicadas entre 1922 y 1924, en las páginas del periódico vigués Galicia, Castelao hacía sus críticas y reivindicaciones, de forma irónica y con un agrio sentido del humor, a través de dibujos de animales, niños, gente del pueblo y caricaturas donde generalmente ridiculizaba a políticos y grandes personalidades de la época que se aprovechaban de sus altos cargos.

En este dibujo Castelao nos presenta una conversación entre dos burros, que se quejan de su inmerecida fama. Se le atribuye a estos animales el ser poco o nada inteligentes, de ahí que se utilice el término burro para designar a personas en las que ésta cualidad brilla por su ausencia. Esto difiere de la realidad, ya que los burros son unos animales tan inteligentes como puedan serlo otros, además de ser muy trabajadores.

Según los protagonistas de la escena de Castelao los hombres no quieren ser burros, sino que prefieren ser leones, tigres o elefantes,  animales a los que se les atribuyen toda una serie de virtudes. En realidad se trata de un dibujo con moraleja y carácter didáctico, pudiendo ser los burros cualquiera de los campesino gallegos, menos por se gente del campo y por su origen. Técnicamente la composición es bastante sencilla. Los burros están perfectamente caracterizados, y cierra el fondo mediante dos montañas. Las flores del primer término y la hierba son de factura infantil, destacando, no la forma sino el mensaje.