El cuarto oscuro

El cuarto oscuro. Antoni Tapiés

El cuarto oscuro. Antoni Tapiés

  Dimensiones: 89 x 116 cm

  Técnica: Óleo sobre lienzo

Comentario:

Cuarto oscuro es un espléndido ejemplo de la obra de Tàpies de la época del Dau al set. Autodidacta de formación, abandona los collages de tinte dadaista y se concentra en la pintura en un tono claramente surrealizante. Escribe el pintor “fui evolucionando hasta hacer una serie de cuadros solamente con pintura al óleo muy diluida para deshacer sus connotaciones habituales, sobre telas muy absorbentes. El conjunto era de un aspecto vaporoso y mate fuera de lo normal, sobre el cual hacía unos finos raspados que destacaban del fondo, como una continuación más refinada y culta de aquellos filamentos y raspados de los collages de tiempo atrás. Las imágenes, las figuras, los paisajes, que eran mucho más estilizados… flotaban en una atmósfera gaseosa y acuática”1.

El surrealismo para Tàpies y Brossa es un modo de volver al arte de vanguardia catalán de antes de la guerra, a Dalí, a Planells, a Miró, y del mismo modo, mediante la realización de estas imágenes misteriosas que evocan otros mundos, el artista puede expresarse con la libertad que le niega el país donde vive. Representa una metáfora del exilio interior, en el que el artista mira a su interior para alejarse de la represión.

El cuadro, en esa atmósfera vaporosa de la que nos habla Tàpies, introduce una serie de elementos poco reconocibles, propios del surrealismo de Dalí o Tanguy, y una cara grotesca, amenazante que recuerda a los aguafuertes de Paul Klee. La influencia del artista suizo también se observa en la construcción de la obra, en la creación de atmósferas y la introducción de elementos y signos, propios del Tàpies de la época. Esta obra, que Tàpies presenta en su primera exposición individual, en las Galerías Layetanas en 1950, posee ese esmero que evoca el autor en el texto citado anteriormente. Más allá de la riqueza de significados, hay que destacar la calidad plástica y casi táctil de la superficie que posee gracias a esa “atmósfera gaseosa y acuática”, que anuncian las preocupaciones estéticas de la pintura que Tàpies comenzará a hacer tres años después.

 

1Antoni Tàpies, “Memòria personal”, Barcelona, Ed. Crítica, 1979, pág. 220