Tiagua

Tiagua

  Dimensiones: 200x229

  Técnica: Mixta, pasta de papel s/ madera

Comentario:

La evolución artística de Canogar a lo largo de su vida, ha sido siempre fiel a  sus principios, aunque su obra se ha visto sometida constantemente a nuevos lenguajes y tensiones, alternando por ejemplo, entre abstracción y figuración, e incluso introduciendo elementos  como papel, cartones y distintos barnices.
    
    En su origen, la obra de Canogar surge condicionada por la convulsa primera mitad del siglo XX, marcada por las dos guerras mundiales, el inestable periodo de entreguerras y la Guerra Civil Española. Es un revulsivo en respuesta a la soledad y el desamparo del ser humano ante los desastres que le tocan vivir. A pesar de ser un innovador en su época, arriesgándose con un arte totalmente diferente del establecido, no se desvincula de la tradición española, sobre todo de forma artística. Esto lo apreciamos en el cromatismo que utiliza, predominando en su obra el negro, además de colores calientes como el rojo o el pardo.

   
    El color negro utilizado por los pintores modernos españoles, encabezados por Goya, le sirven para plasmar los desastres de las guerras, de la pobreza, la soledad, recreando la "España negra". Pero, siempre en su línea, el artista supo aunar a esta tradición la vanguardia y la innovación. Sus primeras obras surgen del informalismo y poco a poco se transforman, sin perder de vista esta primera etapa, haciendo desgloses de obras anteriores, añadiéndoles nuevos detalles y nuevos materiales.

    
    En Tiagua, realizada en la década de los noventa, utiliza planos cuadrangulares que se alternan en superficies lisas y rugosas. La materia parece troceada y superpuesta creando una superficie compleja que recubre de gruesas pinceladas, mientras introduce elementos, como la pasta de papel, que ayudan a crear una orografía rugosa de abultado relieve. Predomina el color oscuro que contrasta con una línea blanca que divide la superficie en varios planos, otorgándoles esa forma cuadrangular. Desde esta década sus obras introducen también elementos ajenos a la pintura, como cartones, barnices e incluso fragmentos fotográficos, ejemplificando el espíritu inquieto del artista y su capacidad de renovación.