Lurra

En ella hay dos lecturas escultóricas posibles: la primera es la propia forma del monolito con sus cualidades de forma, tamaño y materia; la segunda son las incisiones que transforman la superficie de la pieza en un dibujo de cinco caras (las cuatro laterales y la superior) que, de este modo, adquiere un aspecto tridimensional. Estos dibujos dan sentido y unidad a cada uno de los lados, y convierten al monolito en un nuevo espacio volumétrico; una escultura dentro de otra escultura.

  • Eduardo Chillida
  • 1985
  • Escultura
  • Tierra cocida
  • 1815
  • 29 x 28 x 27 cm
  • Colección de Arte ABANCA

Para Eduardo Chillida, el concepto fundamental de su obra es el espacio y su límite. En sus esculturas en hierro, como el Peine del viento (1977), esto resulta evidente. Sin embargo, estos conceptos marcan también su obra sobre el papel: el dibujo hace tangible el espacio limitado por el papel. Esta premisa se aplica a esta lurra. En ella hay dos lecturas escultóricas posibles: la primera es la propia forma del monolito con sus cualidades de forma, tamaño y materia; la segunda son las incisiones que transforman la superficie de la pieza en un dibujo de cinco caras (las cuatro laterales y la superior) que, de este modo, adquiere un aspecto tridimensional. Estos dibujos dan sentido y unidad a cada uno de los lados, y convierten al monolito en un nuevo espacio volumétrico; una escultura dentro de otra escultura. 

Texto extraído de: GARCÍA LUSA, S. (coord) (2008) Colección Arte XX, Museo de Bellas Artes de Bilbao [p.126]