Eduardo Martínez González “Chelín”

A Coruña, 1945

Nació en A Coruña en 1945 y desde una temprana edad sintió atracción por el dibujo. Su pasión por el mar hizo que el artista iniciase los estudios para ser marino mercante, pero los abandonó pronto. Formó parte del Ballet Gallego Rei de Viana y con este grupo viajó por Europa y América. De vuelta a A Coruña decidió dedicarse plenamente al mundo del arte.
En Madrid ingresa en la Escuela de  Bellas Artes  de  San Fernando, además de asistir a los cursos del Círculo de Bellas Artes. Allí trabó amistad con nuevos creadores como Jun Vasco y Zapata. Con ellos conoció los ambientes artísticos de Madrid y juntos decidieron marcharse a París en busca de nuevos conocimientos y experiencias. Desgraciadamente, un accidente de tráfico volviendo a A Coruña acabó con la vida de sus amigos. Después de este dramático suceso, Chelín regresó a su ciudad natal con la firme convicción de seguir pintando a pesar del gran golpe sufrido.
En Galicia se encontró un clima de modernidad, en medio de la transición democrática, que dio lugar a que muchos artistas se reuniesen en colectivos para aunar sus inquietudes. Chelín fue miembro fundador de dos colectivos artísticos que surgen en la década de los setenta y que orientan sus esfuerzos hacia el diseño de una estrategia cultural: A Carón y  Galga. Estos grupos nacieron a mediados de los años setenta con una implicación sociopolítica muy marcada y proponían un nuevo código deontológico frente a los “mercaderes de arte” no solo para entender, sino también para vivir el arte desde un sentido ético, honesto y sincero. Perteneció también al colectivo Sisga, surgido en 1978 y  relacionado con la lucha desde posturas comprometidas a partir de un proyecto en común que desbloquease la falta de información  que afecta a la cultura gallega tradicionalmente. Estos grupos marcaron una importante referencia en la ciudad y  se disolvieron a principios de los años ochenta con la aparición de Atlántica.
La obra de Chelín se mueve casi siempre en el ámbito de la abstracción. Su pintura es intuitiva y de complejidad experimental. Toma como referencia las experiencias mediterráneas y del propio interior de Galicia, siempre ligadas al mar. Escenarios para el refugio y la reflexión que le proporcionaron calma e ímpetu para seguir creando.
Su obra se ha expuesto en varias ciudades españolas, europeas y americanas. Ha ganado el premio Díaz Pardo durante los años 1998, 1999 y 2000. Su obra está expuesta en diferentes museos como el de Sada, Bello Piñeiro de Ferrol, Fundación Mendoza de Caracas y León.

Algunas de sus Obras