Alborada

En estos años, hay una coexistencia de obras abstractas y figurativas, dentro de un proceso de investigación derivado del estudio de corrientes vanguardistas, que por entonces se estaban desarrollando tanto en Europa como en América. Alborada es un canto a la naturaleza, al amanecer.

  • Laxeiro (Xosé Otero Abeledo)
  • 1964
  • Pintura
  • Óleo sobre lienzo
  • 486
  • 82 x 121 cm
  • Colección de Arte ABANCA

En los últimos años de su estancia en Argentina, Laxeiro rompe con la idea de estilo único en su obra, hasta entonces plenamente figurativa y muy ligada a una estética derivada de las formas del románico gallego. Esta época es, según la mayoría de los críticos, la más fructífera y la de mejor producción del artista. En estos años, hay una coexistencia de obras abstractas y figurativas, dentro de un proceso de investigación derivado del estudio de corrientes vanguardistas, que por entonces se estaban desarrollando tanto en Europa como en América. Alborada es un canto a la naturaleza, al amanecer. El tema se desarrolla con un lenguaje ingenuo y primitivo que se vale de signos y colores. El resultado, se aproxima al grafitti abstracto y el jeroglífico. Los colores están diluidos, y los perfiles silueteados con una gruesa línea negra que subraya la síntesis formal de los fragmentos, como si de un vitral se tratara. Hay una pérdida casi total de referentes objetivos. La composición no deja ningún espacio sin trabajar, en la línea de los espacios abigarrados de ascendencia barroca, donde prima un horror vacui. Ritmo cromático, se caracteriza por la alegría y juego de los colores, en los que abundan el carmín y el negro, que conforman la composición de la obra en clave festiva. Es posible entrever algunas formas de gentes e instrumentos musicales, pero tamizados por la abstracción y convertidos en signos.