Contenido I

Manolo Paz reivindica el contacto con la tierra, con los materiales, ritmos y realidades del paisaje, de la tradición y del agro gallego. Es por esto que su obra se mueve entre los recuerdos megalíticos de la cultura celta y la abstracción más vanguardista.

  • Manolo Paz
  • 1993
  • Escultura
  • Granito negro
  • 518
  • 36 x 80 x 90 cm
  • Colección de Arte ABANCA

Manolo Paz reivindica el contacto con la tierra, con los materiales, ritmos y realidades del paisaje, de la tradición y del agro gallego. Es por esto que su obra se mueve entre los recuerdos megalíticos de la cultura celta y la abstracción más vanguardista. Esta obra, efectuada durante su estancia en Nueva York, pertenece a la serie "Contenidos", en la que utiliza módulos de granito negro de Campo Lameiro, zona de petroglifos, trabajados de forma irregular. Sobre la superficie rugosa, se abre una hendidura que, gracias a la textura pulimentada y su color, más oscuro, destaca sobre la rudeza de la piedra. Se establece así un diálogo interior-exterior, lleno- vacío, con el que da ligereza a este material pesado. Asimismo, esa hendidura confiere a la pieza un halo de misterio y de sacralidad, que pone en relación con ritos arcanos. Realiza una búsqueda del hueco para que la roca respire, para que su interior se abra al exterior y  surjan nuevos valores íntimos, propios de la piedra, lustrados a través de su pulimentación. Juega con los contrastes de texturas, de líneas y de colores. El artista intenta desnudar la piedra, mostrarnos su interior o simplemente ahuecar su impermeabilidad, para hacer visible otro espacio hasta entonces incógnito.