Desocupación no cúbica del espacio

Jorge Oteiza, ca. 1958-1959

Es una de las últimas esculturas realizadas por Oteiza antes de su retirada en 1959. Desocupación no cúbica del espacio no se mueve en los parámetros de tamaño, monumentalidad, equilibrio, estilización, majestuosidad y elegancia que maneja la escultura del siglo xx.

  • Jorge Oteiza
  • ca. 1958-1959
  • Escultura
  • Acero
  • 1607
  • 39,5 x 44 x 42,5 cm

Es una de las últimas esculturas realizadas por Oteiza antes de su retirada en 1959. Desocupación no cúbica del espacio no se mueve en los parámetros de tamaño, monumentalidad, equilibrio, estilización, majestuosidad y elegancia que maneja la escultura del siglo xx. Es una obra de pequeña escala, recogida, mental, que no busca la espectacularidad ni la belleza formal al uso, sino reflexión. El espacio, tal como declara el título de la obra, es el verdadero protagonista de la escultura de Oteiza. Crea dentro de su estructura un lugar para un vacío que normalmente no somos capaces de apreciar. Trabaja sobre un espacio atemporal que aísla del movimiento de la vida y la naturaleza mediante sus esculturas y le confiere un sentido metafísico en el que desaparecen la expresión y el ruido.

Con sus formas busca activar un espacio, pero al mismo tiempo busca su quietud –al aislarlo–. Consigue el silencio –de hecho se le ha llamado el maestro del silencio–, que permite comprender su verdadera dimensión. Es un artista que se mueve con los ideales eternos del arte, los más clásicos, indagando los valores verdaderos de la naturaleza, aquellos que no son víctimas del efecto o la expresión momentánea.