Grito nº 6

El lenguaje expresionista le sirvió a Saura, además de para crear un estilo propio, basado en afinidades estéticas, para traducir en su obra la situación política y social que le tocó vivir, pero dentro de una ambigüedad que le permitía expresarse con absoluta libertad.

  • Antonio Saura
  • 1959
  • Pintura
  • Óleo sobre lienzo
  • 677
  • Colección de Arte ABANCA

Antonio Saura fue uno de los componentes de El Paso con mayor presencia y liderazgo. Fundado en el verano de 1957, el grupo estuvo integrado por Manuel Millares, Rafael Canogar, Luis Feito, Juana Francés, Manuel Rivera, Pablo Serrano, Antonio Suárez y los críticos Manuel Conde y José Ayllón, a los que posteriormente se unieron Martín Chirino y Manuel Viola. Tenían como objetivo dotar el arte del carácter de revulsivo social y cultural que necesitaba el país. Los miembros del colectivo encontraron en la poética del informalismo y en la abstracción norteamericana un lenguaje y una actitud cercana a su filosofía creativa.

El lenguaje expresionista le sirvió a Saura, además de para crear un estilo propio, basado en afinidades estéticas, para traducir en su obra la situación política y social que le tocó vivir, pero dentro de una ambigüedad que le permitía expresarse con absoluta libertad. Su pintura, caracterizada por brochazos o manchas de color, lo convierte en el máximo representante del tachismo en España. La gama de colores que emplea se reduce a blancos, negros y grises, realizando variaciones de gris sobre blanco con negros superpuestos o de negro con gris sobre blanco, como en este caso. Todas estas características se aprecian en esta obra, donde los trazos violentos y las grandes manchas nos presentan un grito de rabia, de desesperación e impotencia ante los acontecimientos vividos.Esta pieza, realizada en 1959, forma parte de una serie titulada “El grito” compuesta por una veintena de óleos. Poco después, el artista destruiría la mitad de la serie, numeraría las restantes y las reproduciría en su Livre de raison.