Guitare

Ortiz entró en contacto con el arte de vanguardia parisino gracias a Picasso, a quien visitó a su llegada a la ciudad en 1922 con una carta de presentación del compositor Manuel de Falla. En sus comienzos, su obra recuerda a la figuración del pintor malagueño y, poco a poco, fue incorporando a su discurso plástico el cubismo, patente en una serie de lienzos postcubistas que realiza  entre 1925 y 1926, entre los que se encuentra Guitare.

  • Manuel Ángeles Ortiz
  • 1926
  • Pintura
  • Óleo sobre lienzo
  • 1620
  • 91,8 x 73 cm
  • Colección de Arte ABANCA

Ortiz entró en contacto con el arte de vanguardia parisino gracias a Picasso, a quien visitó a su llegada a la ciudad en 1922 con una carta de presentación del compositor Manuel de Falla. En sus comienzos, su obra recuerda a la figuración del pintor malagueño y, poco a poco, fue incorporando a su discurso plástico el cubismo, patente en una serie de lienzos postcubistas que realiza  entre 1925 y 1926, entre los que se encuentra Guitare.

Gran parte de la producción de Manuel Ángeles Ortiz desapareció durante la guerra civil, así que quedan muy pocos ejemplos, todos ellos provenientes de colecciones de intelectuales y amigos (Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Alfonso Olivares) o de importantes clientes, como ocurre con Guitare, perteneciente a los Barones de Gourgaud, a quienes Manuel Ángeles retrató ese mismo año de 1926. Desgraciadamente, el artista abandonó este camino pronto, pues de haber continuado en él habría llegado a cotas tan altas como las de Juan Gris. Sin embargo, su afán investigador e innovador lo llevó por otros derroteros, muy interesantes sin duda, forjando uno de los lenguajes y trayectorias más singulares del panorama artístico español del siglo xx.            En esta obra es evidente el proceso de síntesis de colores y formas, incluso resulta difícil reconocer la guitarra que da título a la obra. Ángeles Ortiz llena el lienzo de su sentido poético musical, muy acorde con el instrumento que le da título, pues no en vano fue amigo íntimo de Falla, de Lorca y de Alberti y un espléndido intérprete de flamenco, como relatan diferentes crónicas de la época.