Meiga

  • Luís Seoane
  • 1945
  • Pintura
  • Acuarela sobre papel
  • 600
  • 35 x 24 cm
  • Colección de Arte ABANCA

Ya en sus años de estudiante, Seoane, comenzó a realizar caricaturas. A través de la revista alemana Simplicissimus, y la francesa L´Assiette au beurre, que le regaló Castelao, conoció los trabajos de caricaturistas europeos, viendose notablemente influenciado por ellos. El descubrimiento del movimiento Dadá y de la Nueva Objetividad, encabezada por Grosz, lo llevaron a llenar sus caricaturas de sarcasmo y dramatismo, además de instarlo investigar, con el fin de potenciar la efectividad de la línea. Todas estas influencias, encaminadas hacia la renovación del arte gallego, afloran de manera especial en sus trabajos gráficos. Los artistas gallegos comprendieron la importancia del grabado como medio de comunicación con las masas, gracias a su facilidad de difusión y lectura, y su fuerza comunicativa. En una época donde las clases política e intelectual de Galicia, trabajaban en la redacción del Estatuto de Autonomía, las ilustraciones, eran el principal vehículo para crear en la población una conciencia de lo autóctono. Los artistas de la generación de Seoane, tratan de potenciar la identidad cultural, empleando nuevas fórmulas alejadas de los tópicos y lo convencional, y basadas en un proceso de construcción simbólica procedente de este patrimonio cultural.

Meiga está inspirada en la plástica picassiana de finales de los años veinte, del Picasso de Suite Vollard, caracterizada por el empleo de un colorido rico y brillante, y una línea sinuosa y certera. Es el resultado de un proceso de depuración técnica y estilística, en el que Seoane también parece mirar a Matisse, Léger e, incluso, al mundo fantástico de Paul Klee. En esta etapa, y como consecuencia de la reivindicación de la identidad, convertirá a la mujer gallega en protagonista de sus obras, representándola como campesina, "meiga" o trabajadora, pero siempre envuelta en un halo de heroicidad.