Os afogados

Para representar este tema emplea una composición clásica, basada en diagonales que ayudan a crear tensión en la pintura. La composición está dividida en varios planos, con gradaciones diferentes de luz para cada uno de ellos. El primero sería el cuerpo sin vida del marinero que aparece en el suelo junto a la barca. Ya en un segundo plano, estaría el grupo principal, donde se centra la luz, dos hombres que transportan uno de los marineros muertos cuya iconografía está tomada de la representación de la deposición de Cristo, de ahí la presencia de dos hombres y una mujer que lleva una sábana para cubrirlo posteriormente.

  • Isaac Díaz Pardo
  • 1946
  • Pintura
  • Óleo sobre lienzo
  • 211
  • 165 x 190 cm
  • Colección de Arte ABANCA

A parte de la temática mitológica, de los bodegones, retratos, y de representaciones clásicas, Díaz Pardo también aborda en su pintura una temática social protagonizada por campesinos, obreros, y en este caso pescadores. Para representar este tema emplea una composición clásica, basada en diagonales que ayudan a crear tensión en la pintura. La composición está dividida en varios planos, con gradaciones diferentes de luz para cada uno de ellos. El primero sería el cuerpo sin vida del marinero que aparece en el suelo junto a la barca. Ya en un segundo plano, estaría el grupo principal, donde se centra la luz, dos hombres que transportan uno de los marineros muertos cuya iconografía está tomada de la representación de la deposición de Cristo, de ahí la presencia de dos hombres y una mujer que lleva una sábana para cubrirlo posteriormente. En el fondo, casi en penumbra, hay dos grupos de personas, uno a la izquierda, menos iluminado que los anteriores, y otro a la derecha, en penumbra. Ambos grupos lloran mirando la escena de la tragedia. El clasicismo atañe también a los cuerpos musculosos y rotundos inspirados n la pintura miguelangelesca. Intenta, con este cuadro, denunciar la injusticia y el sufrimiento al que se veía sometida la gente que trabajaba en el mar, y a la que dignifica en esta representación monumental.

La fuerza expresiva de la escena viene marcada por la luminosidad, que al igual que en Los fusilamientos del 3 de mayo de Goya, se representa mediante la vestimenta del ahogado en el centro de la composición, con una camisa de un blanco luminoso que capta la luz. A la expresividad de la escena también contribuye la mirada característica de los personajes de Díaz Pardo, con unos ojos negros enormes, de mirada penetrante, y que ahora se llenan de patetismo en los ojos sin vida de los ahogados, que fueron sorprendidos por la muerte.