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La pintura abstracta de Marina Olivares, se basa en la desintegración del color y de las formas, para crear así, fascinantes paisajes abstractos. Esta pieza combina amarillos, blancos y grises, aplicados en gruesas pinceladas, que confieren gran plasticidad a la obra. Matisse y Rothko son sus principales influencias. Del primero toma su concepción del color y del segundo, su tratamiento de las grandes superficies. Estas “sensaciones de color” esconden el mundo de la artista, imágenes de lo físico o paisajes de su propia interioridad.

  • Marina Olivares
  • 1999
  • Pintura
  • Acrílico sobre lienzo
  • 679
  • 97 x 146 cm
  • Colección de Arte ABANCA

La pintura abstracta de Marina Olivares, se basa en la desintegración del color y de las formas, para crear así, fascinantes paisajes abstractos. Esta pieza combina amarillos, blancos y grises, aplicados en gruesas pinceladas, que confieren gran plasticidad a la obra. Matisse y Rothko son sus principales influencias. Del primero toma su concepción del color y del segundo, su tratamiento de las grandes superficies. Estas "sensaciones de color" esconden el mundo de la artista, imágenes de lo físico o paisajes de su propia interioridad.