Toma de tierra, nº 2

Las obras más características de Susana Solano son sus esculturas a base de piezas de plomo y hierro. Desde los años noventa se completan con el empleo de malla metálica, que, según su textura y grosor, manipula como si de un tejido se tratase. El resultado son piezas altamente sensoriales, fundamentadas en el tacto, y que se disponen por el espacio expositivo apelando a una percepción total. A la hora de realizar sus obras, Solano recurre a sus vivencias cotidianas y a los objetos de nuestro día a día, que son asimilados, reinterpretados y convertidos en esculturas.

  • Susana Solano
  • 1993
  • Instalación
  • Hierro esmaltado
  • 672
  • 20 x 146 x 120 cm
  • Colección de Arte ABANCA

Las obras más características de Susana Solano son sus esculturas a base de piezas de plomo y hierro. Desde los años noventa se completan con el empleo de malla metálica, que, según su textura y grosor, manipula como si de un tejido se tratase. El resultado son piezas altamente sensoriales, fundamentadas en el tacto, y que se disponen por el espacio expositivo apelando a una percepción total. A la hora de realizar sus obras, Solano recurre a sus vivencias cotidianas y a los objetos de nuestro día a día, que son asimilados, reinterpretados y convertidos en esculturas.

Toma de tierra nº 2 es una jaula opresiva que se suspende en el vacío, provocando una sensación de inseguridad, inestabilidad y angustia. Se trata de una obra silenciosa, con un fuerte componente subjetivo, que cede el protagonismo a la labor perceptiva del espectador para que este pueda captar el paso del tiempo y tomar conciencia de sí mismo. Para Susana Solano «el arte no existiría sin el misterio de lo inexplicable», de ahí que sus obras sean piezas pensadas no para dar respuestas, sino para hacer que el espectador se plantee sus propias preguntas.