Francisco Farreras

Barcelona, 1927

Nació en Barcelona en 1927. En 1940 se trasladó con su familia a Murcia, donde estudió pintura con Gómez Cano. Un año más tarde, se marcha a Santa Cruz de Tenerife, donde continuó sus estudios artísticos bajo la tutela de Mariano Cossío. En 1943 fijó su residencia en Madrid e ingresa en la escuela de Bellas Artes de San Fernando como alumno de pintura mural de Daniel Vázquez Díaz y Ramón Stolz. En esta época, su obra es figurativa, de temática diversa y con clara tendencia a la geometrización de influencia cubista.

Fue becado por el Instituto Francés y se marchó a París durante los años 1953 y 1954. Contactó con el grupo El Paso a través de su primera exposición individual en la Galería Biosca de Madrid, aunque nunca llegó a inscribirse en ningún grupo o tendencia. Su pintura de este periodo se puede relacionar con la figuración geometrizante, Las gamas de color utilizadas son básicamente blanco, negro y gris y el tema pierde importancia paulatinamente.

De la pintura geometrizante evolucionó hacia la abstracción geométrica, y participa en el I Salón de Arte Abstracto del Instituto Iberoamericano de Valencia. En 1956 realizó murales, mosaicos y vidrieras para diversas iglesias en las que colabora con Fisac y José Luis Sanchez, además de continuar su actividad pictórica. En estos años, su obra se vuelve más densa, con mayor protagonismo matérico; investiga, en este sentido, con arenas y polvo de mármol. En 1958 participa en la XXIX Bienal de Venecia.

En 1959 experimentó con las posibilidades plásticas del papel de seda y desde entonces no abandona el collage como forma de expresión plástica. Este periodo se caracteriza por el desarrollo de esta técnica en la que la carga matérica se combina con juegos pictóricos de veladuras y transparencias provenientes de la relación soporte-papel. En esta época, formó parte de las exposiciones itinerantes que organizaba el  Departamento de Relaciones Culturales del Ministerio de Asuntos Exteriores a través de Europa y América.

En 1963 se instaló en Nueva York durante dos años; allí dirigió los montajes de las exposiciones del Spanish Trade Center. A finales de los años sesenta, su paleta cromática se aclara y aparecen elementos de carácter figurativo con clara intención expresiva que proceden de trozos de carteles y otros papeles impresos.

En los años setenta, amplió el formato de sus obras. Claro ejemplo de esto es el gran mural-collage del madrileño aeropuerto de Barajas (1982), tras el cual abandonó las superficies planas para comenzar una nueva etapa con obras volumétricas: “coudrages” de contrachapado relleno de gomaespuma y cubierta de tela cosida que suponen el primer paso para sus relieves en madera, técnica y soporte en los que centrará su producción a partir de 1988 hasta nuestros días.

Cuenta en su haber con numerosas exposiciones individuales y colectivas y su obra se encuentra en prestigiosas colecciones: Atheneum Museum (Helsinki), Arte del Siglo XX, Carnegie Institute, Museum of Art. Pittsbug (Pensilvania) Haags Gemmentemuseum (La Haya), Moderne Museet (Estocolmo), Musée National d’Art Moderne (París), The Museum of Modern Art (Nueva York), The National Museum of Modern Art (Tokio), The Salomon R. Guggenheim Museum (Nueva York), Winterthur Museum (Suiza), MNCARS (Madrid), Fundación Juan March (Madrid), entre otras.