Bloody nose

En la obra hay una reflexión sobre lo artificial y lo natural, la cultura y la naturaleza, el mundo del arte y la realidad que recurre a la ficción como estrategia de conocimiento del mundo. El trabajo previo que ambos artistas desarrollan -diseños realizados en vinilo con un carácter marcadamente geométrico y abstracto- tienen su reflejo en esta obra.

  • Salvador Cidrás
  • 2000
  • Fotografía
  • Fotografía
  • 664
  • 100 x 170 cm
  • Colección de Arte ABANCA

En el año 2000 conceden a Vicente Blanco y Salvador Cidrás la beca de proyectos Generación 2000 de Caja Madrid. Gracias a esta beca surge un proyecto fotográfico que es seleccionado en el Festival de vídeo Waves 2000 en Los Ángeles, California. Bloody Nose pertenece e este proyecto.
En la obra hay una reflexión sobre lo artificial y lo natural, la cultura y la naturaleza, el mundo del arte y la realidad que recurre a la ficción como estrategia de conocimiento del mundo. El trabajo previo que ambos artistas desarrollan -diseños realizados en vinilo con un carácter marcadamente geométrico y abstracto- tienen su reflejo en esta obra. Mediante la plasmación de espacios neutros con líneas profusamente insinuadas que, más que naturales parecen diseñados en un laboratorio, nos remiten a los nuevos espacios contemporáneos. Remite también a la pérdida de una naturalidad, entendida como mezcla de raciocinio y azar, contraponiendo estructuras pensadas en su perfección y por lo tanto sensibles de ser modificadas. Las fotografías compensan esta especie de vacío formal incluyendo elementos teatrales de violencia, juegos de adolescentes, suspense y perversión. A pesar del carácter aparentemente cotidiano de la fotografía ésta tiene un contenido cargadamente simbólico.
Hay un fragmento escrito por los propios autores en el catálogo que se publicó con motivo de la exposición celebrada en el CGAC, "Salvador Cidrás. Proxectos, proyectos, projects 2000 -2001" que habla de la obra: "Bloody nose surgió como reacción al medio (paisaje, arquitectura) y más concretamente a las imágenes que recibíamos desde las autopistas del Sur de California, áreas de desierto donde se construyen nuevas zonas residenciales de unas dimensiones inimaginables en Europa pero que en algunas zonas de EE.UU. son la norma. La necesidad de establecer nuevos núcleos de población da como resultado que el paisaje típico californiano de playas, palmeras y grandes autopistas conviva con otros espacios aún sin definir, deshabitados o ganados al desierto. El proyecto se desarrolló en un área residencial en construcción extendida en una gran superficie de terreno en la que el rápido ritmo de trabajo mantenía un momento sin características. Aunque estos emplazamientos carecen de planificación urbanística y responden tan sólo a especulaciones mercantiles, nuestro trabajo no es crítico a este respecto, sino que participa de un distanciamiento cultural y afectivo.
Se trataría de tomar provecho de un escenario sin referencias ni sentimientos de culpa. Esta urbanización, en la que no parece posible habitar, representa la frontera borrosa entre lo real y lo ficticio. Lo convencional (la casa piloto ofrecida por la constructora) aparece como escenario abierto a múltiples lecturas en el que no existe narración. Al manejar en el proyecto distintos medios (vídeo, fotografía, soporte mural) buscamos que los cruzamientos que se dieran entre los distintos soportes funcionaran de manera fraccionada, en el sentido en que los distintos elementos comunes -casas, chicos, logotipos- parecieran dar un aspecto homogéneo. Por ejemplo, el empleo de uniformes o la estructura narrativa del spot publicitario para TV.
Serán, sin embargo, las actitudes y el texto que incorporamos al vídeo y que aperece fugazmente como si se tratara de un eslogan, las que desequilibren y hagan más difícil establecer una única lectura. De la misma forma que los equipos de marketing y publicidad utilizan distintos medios para abarcar el mayor número de consumidores, nosotros queríamos manejar la idea de producto. Las casas, en tanto que representan un bien material, necesitan de la publicidad que, al exaltar sus cualidades y ventajas (ubicación, materiales, entorno natural), las hace atractivas y vendibles. Lo joven como ideal, la imagen en que se apoya el medio publicitario para ofrecernos un producto, jóvenes vestidos con un distintivo que los uniforma, siendo precisamente su juventud y su actitud la que trastoca la lógica.
A medida que esos no-lugares o espacios sin carácter se hacían más presentes, comenzamos a manejar la idea de desubicación en otro paisaje-lugar. Pensamos en países del este de Europa en los que el rápido ritmo de acercamiento económico y cultural a los países occidentales, mantiene también también un momento de no-caracterización que nos era próximo a la experiencia en EE.UU. Nuestro interés está muy lejos de una confrontación de Europa con EE.UU., nos interesa más la rápida adecuación de usos y la adecuación de los lugares y la arquitectura a nuevos modelos, como el caso de los países del este de Europa a los modos e imágenes del capitalismo occidental".