Diagonal

Cuando Tàpies viaja a París en 1950 está cerrando su etapa surrealista, y busca nuevos horizontes para vender una obra demasiado moderna para el mundo donde vive. Tàpies quiere ver cosas nuevas que contrastar con lo que él hace, y a raíz del viaje evoluciona hacia obras que entran en la órbita de la pintura abstracta matérica, de las que Diagonal de 1966 es un gran ejemplo.

  • Antoni Tàpies
  • 1966
  • Pintura
  • Técnica mixta sobre cartón encolado a lienzo
  • 1641
  • 91,5 x 72,5 cm
  • Colección de Arte ABANCA

Cuando Tàpies viaja a París en 1950 está cerrando su etapa surrealista, y busca nuevos horizontes para vender una obra demasiado moderna para el mundo donde vive. Tàpies quiere ver cosas nuevas que contrastar con lo que él hace, y a raíz del viaje evoluciona hacia obras que entran en la órbita de la pintura abstracta matérica, de las que Diagonal de 1966 es un gran ejemplo. Tàpies elimina las figuras y las técnicas tradicionales de óleo o acrílico de su etapa surrealista y aplica tierras, cementos, polvo de mármol, elementos vulgares y poco dignos para ser empleados en algo tan elevado como es el arte. De formación autodidacta, Tàpies quiere desaprender1 para llegar a la esencia de las cosas y mostrarlas tal como son. Escribe Tàpies: “¿Cómo hacer para mirar limpiamente sin querer encontrar en las cosas lo que nos han dicho que debe haber, sino simplemente lo que hay2?” . Del mismo modo que en 1970 introducirá en sus obras objetos reales de nuestro entorno (paraguas, cubos, mesas, trapos…), en Diagonal realiza un muro - no lo representa- con sus asperezas, desconchones, grietas, en el que ha creado una línea diagonal que da título a la obra, y unos signos a modo de grafiti. Diagonal es materia pura, aplicada de un modo brutal, pero que posee a la vez un sentido lírico; es materia aparentemente muerta, pero que él anima, da significado y razón de existir, porque Tàpies es un creador puro, de pies a cabeza, que parte de la nada para realizar algo maravilloso.