Retablo marino

El políptico que conforma este Retablo marino compuesto por seis elementos —tres paneles y la pedrela con tres pinturas—, es uno de los mejores compendios de la iconografía de Lugrís y un homenaje a su gran pasión: el mar.

  • Urbano Lugrís
  • 1946
  • Pintura
  • Óleo sobre tabla
  • 397
  • 61 x 78,5 cm
  • Colección de Arte ABANCA

Urbano Lugrís fue un pintor casi autodidacta, bohemio y anárquico, poeta, ilustrador y muralista. Su obra pictórica refleja una predilección por los temas marineros y en ella transcribe un detallado mundo onírico e idealizado. Sus cuadros, casi siempre pintados sobre tabla en pequeños y medianos formatos, son el reflejo de un artista recreador de mitos y leyendas, de aventuras de barcos desaparecidos bajo las aguas y narraciones fantásticas en formato bidimensional a la manera de un Stevenson o un Conrad.

El políptico que conforma este Retablo marino compuesto por seis elementos —tres paneles y la pedrela con tres pinturas—, es uno de los mejores compendios de la iconografía de Lugrís y un homenaje a su gran pasión: el mar.

Para este artista, el medio marino es el centro de sus ensoñaciones y el espacio perfecto para la recreación de sus mágicos mundos inventados. En este retablo el pintor trata de captar seis aspectos diferentes del mar, pero siempre desde una perspectiva subjetiva. El color, en gamas frías dominadas por los azules y aplicadas en campos planos mediante una pincelada minuciosa, los motivos marinos, la presencia de lo pintoresco en convivencia pacífica con los mitológico, los mundos interiores y, sobre todo, el protagonismo del mar, convierten esta obra en un emblema de la pintura de Urbano Lugrís.